Los premios Darwin (Darwin Awards)


Los Premios Darwin se conceden, generalmente póstumamente, al individuo(s) que se elimina del acervo genético de la manera más espectacular. Sin embargo hay una excepción a la condición de morirse. Si un individuo no muere, pero queda incapaz de tener hijos sería elegible para el dudoso honor de recibir el premio mientras aún esté vivo.

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La historia del Chevy Impala JET
El último ganador fue el misterio dueño de un Chevy Impala propulsado a chorro. La Patrulla de Carreteras de Arizona (E.E.U.U.) tropezó con un montón de metal derretido empotrado en la ladera de un precipicio junto a una curva de la carretera. Los restos se parecían a los de un accidente aéreo, pero tenían aspecto de automóvil y no se había informado de ningún accidente aéreo en la zona.

Un laboratorio reconstruyó la historia. Parece ser que el conductor había conseguido de alguna manera una unidad JATO (Jet Assisted take off-en realidad un cohete de combustible sólido) que se utiliza para dar una “empuje” extra a los aviones militares de transporte pesado para despegar desde aeródromos cortos.

Condujo su Chevy Impala al interior del desierto y encontró un largo tramo recto. Entonces enganchó la unidad JATO a su coche, entró dentro, cogió velocidad y encendió el dispositivo de motor a reacción. Los policías estimaron que el conductor del coche encendió el cohete a una distancia de 3 millas (5 km.), aproximadamente, del lugar del choque. Allí, el asfalto estaba quemado y derretido.

Alcanzó el empuje máximo en menos de 5 segundos, con lo que el Chevy alcanzó velocidades de más de 350 mph (560 km./h.) y continuó a máximo empuje durante unos 20-25 segundos adicionales, el conductor, que no era piloto, habría experimentado lo más parecido a las fuerzas gravitatorias que normalmente están reservadas a los pilotos de cazas F-14 bajo una post-combustión completa, básicamente le provocó quedar inconsciente durante el resto del suceso.

El individuo siguió sobre la carretera durante aproximadamente 2,5 millas (4 km.) (15-20 segundos) antes de que el conductor aplicara y quemara completamente los frenos, reventara los neumáticos y dejara marcas de goma sobre la superficie de la carretera.

Llegó a volar durante otras 1,4 millas (2,3 km.), impactando en la ladera del precipicio a una altura de 125 pies (40 m.), dejando un cráter negro de tres pies de profundidad en la roca. La mayoría de los restos del conductor no fueron recuperables; no obstante, se extrajeron fragmentos pequeños de hueso, dientes y cabellos del cráter y se quitaron fragmentos de una uña en un trozo de escombros que parecía ser un trozo del volante.

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En 1982 Walters flotó tres millas sobre el sur de California en una silla de jardín equipada con 42 globos sonda llenos de helio. Walters, entonces un camionero de 33 años de Hollywood Norte, no tenía experiencia en aviación pero siempre había querido volar. Armado con un radio de dos vías, un paracaídas, una escopeta de perdigones y unas botellas de agua como lastre, esperaba elevarse grácilmente hacia cielo desde el patio trasero de la casa de su novia en San Pedro, Calif., y después disparar a los globos para hacer un aterrizaje suave.

Cuando cortó amarras, sin embargo, Walters salió disparado hacia arriba inesperadamente, alcanzando pronto una altitud de 16,000 pies (5.000 m.). Comunicó con algunos aviones privados en el camino de subida y fue descubierto por confundidos pilotos de líneas aéreas. El mareado “globista” disparó aproximadamente a 10 de los globos sonda antes de que su arma cayera al mar 90 minutos después de iniciar el vuelo. Su embarcación quedo entonces a la deriva volviendo hacia tierra. Los globos finalmente se enredaron en unos cables eléctricos cerca del Aeropuerto de Long Beach, y Walters pudo saltar desde la silla de jardín hasta los brazos de los miembros de la ley que le esperaban.

Hasta aquí llega la historia que provocó la candidatura a los Premios Darwin, haciendo de Walters uno de los pocos ganadores del Darwin que pudo sobrevivir a su hazaña. Pero la parte más triste de la historia estaba todavía por llegar. [Nota del editor: Éste no es un ganador del Premio Darwin, porque sobrevivió ileso haciéndolo inelegible.]

Walters tuvo que pagar 1.500 $ a la Administración de Aviación Federal, acusado de volar de un modo temerario, operar demasiado cerca del aeropuerto y no ponerse en contacto con la torre de control.

Disfrutó de un breve periodo de fama, incluyendo apariciones en programas nocturnos y en un anuncio de relojes Timex. Pero la fortuna le eludió, y en unos meses había declarado la quiebra. Así que empezó una prolongada lista de desengaños. En 1993 trabajaba esporádicamente como guardia de seguridad y servía como voluntario para el Servicio Forestal de los EE.UU. En octubre de ese año se adentró en un cañón apartado del Angeles National Forest y se disparó en el corazón.

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El Premio Darwin 1995 se concedió a un hombre que fue aplastado hasta morir por una máquina de Cola de la que intentaba sacar un refresco gratis. ¿Porqué es esto tan extraordinario? Al parecer, según la policía e informes del depósito de cadáveres, el caballero en cuestión tenía aproximadamente 3 $ en monedas y aproximadamente 25 $ en billetes en su bolsillo.

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La policía informó que un abogado, mientras demostraba la seguridad de las ventanas en un rascacielos del centro de la ciudad de Toronto, se estrelló con el hombro contra el cristal y cayó 24 pisos hasta encontrar la muerte. Hoy, de 39 años de edad, cayó dentro del patio de la Torre del Banco de Toronto la pasada tarde del viernes mientras explicaba la firmeza de la construcción de las ventanas a unos estudiantes de Derecho que estaban de visita.

Hoy previamente había dirigido demostraciones de resistencia de las ventanas, según informes de la policía. Pedro Lauwers, socio gerente de la firma Holden Day Wilson, dijo al periódico Sun de Toronto que Hoy era “uno de los mejores y más brillantes” miembros de los 200 de la asociación. He aquí alguna información adicional de un caballero de Toronto sobre este abogado brillante.

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La Próxima semana pondré el siguiente capitulo de Los Premios Darwin.


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